sábado, 13 de febrero de 2010

Los 20 discos de la década (más allá de las fronteras mexicanas)


Hispanoamérica, un territorio ideológico y cultural atravesando una década que tendió vasos comunicantes a través de la explosión tecnológica. Escuchas más atentos que nunca intercambiando grabaciones y artistas. El surgimiento de figuras transcontinentales atendiendo a generaciones cada vez más cosmopolitas, pero ansiosas de encontrar mensajes que les brinden identidad a corta distancia.

Solemos prestar mayor atención al autoconsumo, a los fenómenos locales, así que nos viene bien repasar una veintena de grandes discos surgidos del imaginario hispanoparlante a partir de la premisa de no incluir a México en el recuento. He aquí los detalles de lo hallado.

Infame (03)
Babasónicos
Renovación generacional para el rock argentino, no sólo en forma sino en el discurso y la lírica. Una extraña y bella poesía callejera inserta en desplantes de glamour y mucha energía rutilante. Rock con chispazos electrónicos que se espació por toda Hispanoamérica. “Irresponsables”, “Putita” e “Y qué” se erigieron himnos instantáneos.

Hola, Chau (01)
Los fabulosos Cadillacs
No es usual incluir un doble en vivo en las listas, pero se trata de una obra vasta y generosa que marcó un antes y después en la historia de este combo. Hicieron una pausa en lo más alto, desbordando frenesí y posibilidades musicales. Punto de inflexión para el rock latino.

Los de atrás vienen conmigo (08)
Calle 13
Destruir las nociones y conceptos que se tengan del reggaetón desde el interior del reggaetón fue y es la consigna de Residente y Visitante. Han dotado de letras mordientes y lúcidas a su música mutante, que lo mismo recurre al hip hop, que a la salsa o pasajes balcánicos. Los duetos con Café Tacuba y Rubén Bládes son ejemplos perfectos de su mixtura.

El mundo según (06)
Sr. Chinarro
Un minucioso artesano de la palabra consiguiendo estupendas imágenes y metáforas. Antonio Luque tiene una larga carrera que lo confirma como una de las figuras más insignes del indie español. Sus letras van de un impresionismo sutil al que han considerado una interpretación hispana del surrealismo.



Alegranza (07)
El guincho
Dentro del panorama alternativo español este es el disco de mayor proyección internacional en mucho tiempo; tan es así que esta tropicalia electrónica en clave low fi fue reelanzada por el importante sello inglés XL Recodings. Pablo Diáz-Reixa creó una cumbre del cut & paste por la que pasa la enorme cultura musical que adquirió mientras vivía en las islas Canarias. Sin duda, la pista sonora para un carnaval globalizado.

Siempre es hoy (02)
Gustavo Cerati
Para Latinoamérica, el ex – líder de Soda Estéreo constituye un artista mayor, casi una especie de chamán que despierta un culto apasionado. En solitario ha probado con un rock sobrio y adulto cuidado al detalle. Entrega algunas canciones de medio tiempo siempre elegantes y evocadoras. Estilo y personalidad, esa es su gracia.

Vida de perros (05)
Los bunkers
Un puñado de mozalbetes chilenos aferrados al formato de canción rock con toda la vehemencia y fe del mundo. Y obtuvieron una colección llena de nervio y brío que se comunicaba de manera directa e inmediata con los más jóvenes. Espíritu rock en su más pura esencia.

La leyenda de espacio (07)
Los planetas
La banda de Granada alcanza su madurez plena explorando los palos del flamenco y llevándolos a los territorios más eléctricos y guitarreros del rock. Veteranos de mil batallas, poseen la capacidad suficiente para adaptar una tradición tan complicada y fascinante, y así rendir un sincero homenaje al inmenso Camarón de la Isla.

La lengua popular (06)
Andrés Calamaro
Tras de una carrera de excesos y proyectos desmesurados, regresa el Calamaro compositor de canciones redondas. En estado de gracias con la melodía y extrayendo de la cultura popular imágenes conmovedoras, Andrés se afirma como un héroe entrañable, cercano. Hace patente que basado en lo cotidiano puede gestar su propia épica.

Malamarismo (07)
La Mala rodríguez
Al hip hop en español le hacía falta ganarse a cabalidad las jotas. Esta mujer le da sofisticación, belleza y prestancia a su jip jop aflamencado. Conocedora de los problemas de la vida real y su dureza hace del micrófono una tribuna para lanzar reclamos y arengas. Los duetos con Raimundo Amador, Julieta Venegas y Tego Calderón apuntalan su calado.



Idioma suave (02)
Entre ríos
Isol es una mujer con un timbre de voz extraordinario, que le brindaba gran personalidad a la cruza de electrónica y pop generada por sus dos compañeros. Sus letras son como pinturas impresionistas que abordan el amplio espectro de experiencias del hombre imbuido en las grandes urbes. Fueron un orgullo argentino de lo que se entiende por una banda indie.

Hungría (07)
Gepe
Desde Chile vino una actualización del folk a través de la electrónica suave más pespuntes de pop. Una incursión casi minimalista que intenta ensanchar lo más posible el formato canción y llevarlo un paso adelante. Si en algún lado se vale recurrir a la poesía lírica es aquí. Menos trovero que Drexler pero sin llegar a ser Beck, aunque Original Hamster –el productor- bien lo hubiera deseado.

Estalla (08)
Bomba estéreo
No podemos conformarnos con Juanes y Shakira, Colombia es mucho, mucho más que eso. Así que este dueto revoluciona la cumbia y otros ritmos vernáculos para sazonarlos con rap, reggae y tecno low fi. Producen una música quemante, que es la fiesta en sí misma: despatarrada, callejera y carnal.

Ortopedías Bonitas (07)
Manos de topo
Tener a un cantante que prácticamente llora en cada tema puede llevarte a la gloria o condenarte. En Barcelona se tramó el debut de un grupo que dramatiza y se regodea en la tragedia amorosa, con la música como pretexto. Es un grupo excesivo que se destaca por no parecerse a nadie.

Coba Coba (09)
Novalima
Existen países, como Perú, en que las raíces africanas constituyen un fuerte acervo cultural. La perspectiva de un colectivo de músicos y productores como Novalima es utilizar estos materiales y pasarlos por un tamiz contemporáneo para obtener un producto final que respete la tradición y la catapulte a la modernidad.

Dont´ mess with the dragon (07)
Ozomatli
No puede hablarse de Hispanoamérica sin considerar California. Este combo norteamericano se ha caracterizado por abanderar causas sociales y canalizarlas mediante su fusión de salsa, ska y rap. En este álbum dejan un tanto de lado las consignas y se avocan a montar la fiesta más grande que Aztlán recuerde.




Flamingos (02)
Enrique Bunbury
Amado por muchos, odiado por tantos. El zaragozano es un músico arriesgado, potente y con gran voz y estilo interpretativo. Por si ello no bastara, disco a disco decide reinventarse y aquí recurre a un rock más puro y llano para explorar la mitología de la sociedad norteamericana. El sonido está influenciado por el Bowie del periodo berlinés.

The venezuelan Zinga Son Vol. 1 (03)
Los amigos invisibles
Ejemplo de tenacidad y perseverancia, desde su residencia neoyorkina impulsaron y esparcieron su sabroso menjurje de funk, disco y ritmos anfroantillanos. Pasaron de contar con el apoyo de David Byrne a impulsar por su cuenta su trabajo hasta que alcanzó un nivel cualitativo óptimo y reconocimiento continental.

Canciones inexplicables (07)
Nacho Vegas
Este cantautor permaneció durante años lejano a los reflectores mediáticos y el gran público, que se vale ponderar un recopilatorio que permitió mostrar grandes maravillas casi desconocidas. Una especie de Dylan o Leonard Cohen made in Spain. Gracias a esta antología podemos apreciar juntas “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, “Que te vaya bien, Miss Carrusell” y “En el jardín de la duermevela”.

Romancero (09)
La bien querida
Ana Fernández Villaverde pintaba cuadros y tocaba en su ratos libres, hasta que buenos amigos como J. de Los Planetas y el Sr. Chinarro la animaron a tomárselo en serio. ¿El resultado? Pocas veces una mujer logra hablar con tanta franqueza de las relaciones amorosas y soltar sentencias como rayos. ¿La música? Un rock pop que puede irse al flamenco o al tecno según la pieza.

Bonus (el lugar 21)

Supercrepús (08)
Joe crepúsculo
Un cantante desafinado que se pertrecha con teclados viejos y cajas de ritmo de antaño. Luego utiliza como letrista a San Agustín o traduce a Barbara Streisand. El resultado es una obra magna del kitsch más delirante. Es disco barroco, dance intelectual o simplemente baladas pastelosas. Un proyecto que termina siendo un montaje performático lleno de frases ocurrentes y música pegadiza a mares.

martes, 2 de febrero de 2010

Se cierra la trilogía Nocilla en un laboratorio imaginario


Un bar en la isla de Cerdeña que se parece a otro ubicado en las Azores. Una pareja en un recorrido errático que les permite realizar un calculado y secretísimo Proyecto, que cabe dentro del estuche de una guitarra Les Paul. La vaciedad de una cárcel convertida en hotel de agroturismo que facilita el desdoblamiento y el plan vacacional del alter ego.
Obsesionado con las posibilidades y herramientas de la meta-ficción, Fernández Mallo crea otros Fernández Mallo que se expliquen mejor que él y dejen ir una escritura rizomática; un loop sempiterno de cultura y observación mundana, en que se acomodan una y otra vez imágenes extraídas de un televisor silente, un alud de bragas de mujer usadas y La música del azar de Paul Auster.
En la pieza que completa la trilogía Nocilla se crea un espacio obsesivo e inquietante donde lo ficcional absorbe a lo biográfico y los recursos narrativos y el lenguaje se diversifican, mutan una y otra vez para terminar siendo los mismos. Se trata del patíbulo para un Kafka del Siglo XXI que acompaña su última cena con Enrique Vila Matas. He aquí que la literatura todavía puede inquietar y sembrar interrogantes, como en los filmes más logrados de David Lynch.

Agustín Fernández Mallo
Nocilla lab
Ed. Alfaguara

Tarot Sport de Fuck buttons, la sagrada familia de las catedrales sónicas


“El ruido no es la textura que nos interesa alcanzar, pero nos proporciona el lienzo sobre el que derramar nuestros experimentos con el sonido. Es una herramienta más, como lo son las melodías, la estructura, el ritmo o la percusión”
Quizá el ruido no sea el fin, pero si es un medio muy dúctil para que Andrew Hung y Benjamin John Power –Fuck Buttons- construyan auténticas odiseas sónicas, que en Street Horrrsing (ATP Recordings, 08) –su anterior lp- alcanzaba proporciones extremas, pero que también consiguió notoriedad al trasponer el estrecho círculo de consumidores de la música avanzada.
Los de Bristol han ido perfeccionando sus esculturas musicales, su arquitectura auditiva, porque es un hecho que su debut todavía contenía pasajes en los que la maraña abstracta y ruidista perdía un poco su rumbo. No olvidemos que estas cosas se sustentan en un proceso experimental, en el acierto y error; entre el hallazgo y el extravío. La música es búsqueda permanente, en ocasiones llegas a buen puerto y en otras permaneces a la deriva.
Y en insistir se basa el lograr; Fuck Buttons han dado en el blanco y lo han volado en mil pedazos. Tarot sport, su más reciente entrega, es una obra mayor; una experiencia estética de altos vuelos sustentada en capas y capas de sonido en las que texturas y ruidos están a disposición de generar un eclosión plena de sensaciones y registros. No se escucha algo así todos los días; no en vano la crítica especializada del diario inglés The Guardian, que suele ser seria y formal (no en vano tiene a Brian Eno entre sus colaboradores), ha considerado a este álbum “la Sagrada Familia de las catedrales sónicas”.
En buena medida han potenciado su propuesta gracias al trabajo de producción de Andrew Weatherall, a quien se debe la sapiencia al momento de dosificar el torrente eléctrico de My Bloody Valentine y dar mayor energía a Primal Scream. Ahora logró un equilibrio exacto trabajando el concepto del espacio (se dice que a mitad de las sesiones se salía de la sala para realizar una evaluación del sonido desde la distancia y ver hasta dónde podía llegar).
La odisea comienza con “Surf Solar” –dado a conocer como anticipo- que ahora alcanza los 10 minutos 35 segundos y es un manifiesto de lo que vendrá después: texturas rasposas, sonidos espaciales y efectos crepitantes que vagan sobre secuencias rítmicas que paulatinamente van cambiando.


Hung y Power se encargan de distorsionar las fuentes originales de sonido, pasándolas por filtros, pedales y demás aparataje, hasta llegar al punto de que es difícil identificar de qué instrumento se trata.
No son tantos los tracks, pero el suceso es intenso; hay cierta marcialidad en “The Lisbon Maru” y algo cercano a un trance hipnótico en “Olympians” y así hasta llegar a la pieza final, “Flight Of The Feathered Serpent”, que nos remite a la grandeza de las creaciones de Underworld sin olvidarnos un poco de la locura tribal de Animal Collective. Es lo más cercano a una canción bailable que han hecho.
Así, Tarot Sport está dedicado a la repetición, a la búsqueda de algo parecido a la hipnosis, alternando un sentido primitivo del ritmo con una telaraña ruidosa tejida con elementos digitales y análogos. Aun en su aspereza hay quien lo ve como un rock espacial de forma libre, un espacio imaginario donde confluyen distintas épocas y conceptos.
No se trata de un caso aislado, ahí están Gang Gang Dance, Atlas Sound y Black Dice para hacerles compañía. Lo cierto es que tras el minuto y treinta y pocos segundos que tarda en entrar el bombo en “Surf Solar” –haciendo las veces de introducción ambiente- se abren las puertas de entrada a otra dimensión; una en la que privan armonías en forma de serpentina, voces pululantes y una indeleble pátina de ruido que sube y baja de intensidad.
Es verdad, Fuco Butrones han construido La Sagrada familia de las catedrales sónicas, ahora sólo falta que el número de feligreses crezca notablemente. Milagros para fomentar su culto no les faltan.

miércoles, 13 de enero de 2010

Yeasayer: el lado sensible de lo experimental


Si partimos de las apreciaciones que dicta el turismo, la fama de Nueva York se le atribuye principalmente a Manhattan, quizá el más célebre de los cincos distritos que conforman la ciudad. Allí se concentra el glamur y el dinero pero no la vitalidad y la energía creativa. Pensemos en novelas como La última salida a Brooklyn de Hubert Selby Jr., Llámame Brooklyn de Eduardo Lago y muchas de las obras de Paul Auster y tendremos una idea de para donde van los tiros del arte en la urbe de hierro.
Desde hace unos años el más grande asentamiento poblacional citadino se ha convertido en el centro neurálgico de la vanguardia musical contemporánea. Algunos reportajes han llegado a afirmar que se trata de la mayor concentración de artistas por metro cuadrado, superando a París y Londres. En poco territorio se han asentando un ejército de creadores de todas las disciplinas, pero ha sido la música donde dicha explosión estética ha cobrado mayor notoriedad.
No son pocas al agrupaciones brooklynitas: The National, Sufjan Stevens, Tv on the Radio, Gang Gang Dance, Telepathe, Prefuse 73, School of Seven Bells, Vampire Weekend, Harlem Shakes y Ra Ra Riot, entre muchísimos otros; tal es el caso de Yeasayer, la agrupación que conforman Anand Wilder, Chris Keating, Ira Wolf Tuton y Luke Fasano.
Juntos han optado por esa elástica concepción de lo experimental que caracteriza a los residentes del barrio. Su amplitud de miras permite que pasen del noise al folk sin perder el sentido popero. Es música mutante para el siglo XXI; elusiva de nacimiento, que busca no ceñirse a algún corsé en particular.
Si bien su debut All Hour Cymbals (We are free, 07) fue más ruidoso y peleón, ya en la muy lograda “Tightrope”, incluida en el compilado Dark Was The Night pudimos entrever que les interesaba torcer las melodías y hacer juegos armónicos sin dejar a un lado el sustento electrónico.
Y lo mejor fue que Odd Blood (Secretly Canadian, 10) exhibe a un grupo que no pierde energía pero gana en sensibilidad. Nunca falta quien achaca a la electrónica falta de alma y frialdad, aquí se puede dar cuenta de que la cosa no es así. Los aparatos están ahí para que el ser humano canalice sus sentimientos y les de forma musical.
Lo más curioso es que dos de las piezas centrales del disco, “I Remember” y “O.N.E.” resultan todo menos cerebrales y poco afectivas. Yeasayer han logrado una música muy emocional, cuando su punto de partida parecía anunciar algo diferente. Con insistencia señalaron que gran parte de la música actual es creada para hacerte sentir especialmente cool. Lo cual encuentran catastrófico, por lo que planeaban componer temas nuevos que hicieran sentir al público incómodo: “como si no fuera lo suficientemente cool como para estar escuchando esta música".
Tal vez lo hecho por sus colegas consiguió allanarles el camino. Pensemos en que propuestas como la de Animal Collective o Fuck buttons, que resultan más complejas en comparación, pero comparten la chispa excitante que sobreviene a un hallazgo importante. Una vez asimilados crucigramas sonoros tan difíciles, lo demás es una fiesta. Aquí las canciones se untan a la piel.
Porque Odd Blood tiene su parte electrosa, su veta psicodélica, pero también hay un paseo por esa década tan recurrida –y sobada en demasía-, como son los ochenta. “Love Me girl” alude toda ella a Duran Duran y los viejos fans de Japan, Yazoo o Visage hallaran cierto ADN sonoro en “Strange Reunions” y “Grizelda”.
En sentido contrario, “Ambling Alp” fue el primer anticipo y su estructura se emparenta con los mejores momentos de MGMT (compañeros de gira) y del cual existen remezclas de Memory Tapes y Dj Rupture. Absoluta actualidad y casi nada de retro.
Yeasayer no sólo logra convencernos con sus haceres de pop esquizoide, provoca emociones verdaderas con sus canciones freak, con su sofisticado pop mutante, al que han llegado a definir (Last Fm) como: “Middle Eastern-psych-snap-gospel”, cualquier cosa que ello signifique.
Queda pues demostrado que aun manipulando el amplio espectro de la música contemporánea de vanguardia se puede ser jovial y divertido; que aun transgrediendo géneros y esquemas se puede comunicar un sentimiento. Brooklyn sigue irradiando maravillas para obnubilar al resto del mundo.






lunes, 28 de diciembre de 2009

15 películas de la década



Los ingleses han bautizado a la década que concluye como la de los noughties, los años 00, los años nada; sin etiqueta, sin hilo conductor, quizá ensimismados, o perdidos en su modo de entender la historia.

El siglo XX acabó con la caída del muro de Berlín, pero el XXI despertó con el derrumbe de las Torres Gemelas, un devastador tsunami y una profunda crisis financiera. Todo ello influyó en un proceso sociocultural alentado por una vertiginosa sucesión de innovaciones tecnológicas.

Todo arte es hijo de su tiempo, por lo que es comprensible que el cine reflexione acerca de tales preocupaciones y dilemas. Los filmes que representan a la década reflejan con crudeza a una sociedad angustiada por sus demonios: la soledad, la desolación emocional, la incomunicación, la violencia extrema, las perturbadoras raíces del mal, el ajuste de cuentas con el pasado, el miedo al mañana y la dificultad de amar.

Tanto en las grandes producciones como en el cine independiente se perciben estos elementos, manifiestos en el conjunto que ofrezco a continuación para que cada lector lo recomponga y arme según su criterio. El orden será lo de menos, lo importante es validar que merezcan estar entre las 15 grandes.

1. Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (04)
Dir. Michel Grondy
El director lo es todo y este francés un genio, incluso para sacar lo mejor de Jim Carrey y hacerlo un actor serio. Entrecruzamiento entre thriller psicológico, drama existencial-amoroso y asunto de ciencia ficción; se trata de una rara avis maestra.

2. Elephant (03)
Dir. Gus van Sant
La figura por antonomasia del cine independiente revisa en clave la matanza de Columbine y se llevó la palma de Oro en Cannes. Aquí el cineasta muestra su lado más especulativo sobre la nación más violenta del mundo.

3. Réquiem por un sueño (00)
Dir. Darren Aronofsky
Una radiografía de las adicciones: de la vida junkie juvenil al anzuelo al que pueden colgarse las amas de casa (dietas y programas de televisión). Una decadente sociedad contemporánea cancelando la posibilidad de cumplir los sueños. Cuenta además con una realización impecable.

4. No hay lugar para los débiles (07)
Dir. Joel y Ethan Coen
Una gran novela de Cormac McCarthy (No es país para viejos) es llevada a la pantalla por una de las mancuernas más sólidas del panorama internacional. Estos hermanos dan cátedra del modo de contar una historia negra ambientada en Texas en 1980, en la que un cazador descubre a unos hombres asesinados, droga y dinero.



5. Bailando en la oscuridad (00)
Dir. Lars von Trier
Se olvidó un rato del Dogma, para hacer un bizarro melodrama musical agridulce, donde cabe además una reflexión sobre la vista. Bjork hace un trabajo espléndido y el cine sin ataduras corre a rienda suelta.

6.- El pianista (02)
Roman Polanski
Un pianista judío tocaba un nocturno de Chopin en una radio polaca cuando la Luftwaffe arrasó la emisora. Fue recluido en el gueto de Varsovia y fortuitamente escapa de los trenes de la muerte. De todo nos enteramos vía las memorias recuperadas. Una historia muy similar a la de su realizador, ahora sumido en un polémico juicio.

7. Cinco días para vengarse (Oldboy) (04)
Dir. Park Chan-wook
En Corea, un hombre permanece secuestrado 15 años sin explicación en un departamento (tiene televisión y comida). Al ser liberado concentra su furia en hallar al culpable de su encierro. El cine oriental ha acaparado la atención por sus frescos tratamientos y este filme ultraviolento no es la excepción.

8.- Deseando amar (00)
Wong Kar Wai
Hong Kong a principios de los sesenta. No hace falta realmente una historia, existe gran belleza en la creación de imágenes y ambientes. Kar Wai es un sibarita, un esteta interesado en mirar con parsimonia y casi en silencio. Una oda a los pequeños detalles.

9. Amores perros (00)
Dir. Alejandro González Iñárritu
El contundente debut del director mexicano en mancuerna con el espléndido guionista Guillermo Arriaga. Aquí se entrecruzan tres historias (como será su estilo) y el México actual arroja personajes movidos por un instinto animal a medio camino entre la sobrevivencia y la violencia como modus vivendi.

10. Hable con ella (02)
Dir. Pedro Almodóvar
En Francia fueron muy enfáticos para con esta película: "Filmar la muerte es, a veces, la forma más bella de hablar de la vida. Gracias Pedro." Dos hombres se enfrentan de distintas maneras a la incomunicación, la soledad, pasión irracional y fatalidad. Una obra maestra conmovedora, allá donde las haya.

11. Zodiac (07)
Dir. David Fincher
Un thriller impecable acerca del famoso Asesino del Zodiaco, que operó en California entre 1966 y 1978. Ahí están dos detectives que pretenden cazarlo y dos periodistas en busca de su identidad. Obsesión y capacidad de sacrificio marcan esta joya reciente del cine negro.


12. Ciudad de Dios (02)
Dir. Fernando Meireles)
El eslogan del filme fue: "Lucha y nunca sobrevivirás... Corre y nunca escaparás...". Así de lapidaria es la vida en las favelas brasileñas. Se basó en el libro escrito a partir de una guerra real entre personajes del hampa callejera y se sumaron a personajes del barrio como actores. Un brutal encontronazo con la realidad desde la ficción.

13. Persépolis (07)
Dir. Vincent Paronnand
Marjane es una niña que vive en una familia pro-occidental en el Irán de la década de los 70. Tras la revolución islámica y su vuelta al fundamentalismo, la chica debe viajar al exilio francés. Versión cinematográfica de un comic célebre, ganó el Premio del jurado en Cannes y en Francia se convirtió en todo un fenómeno social. Sencillamente, encantadora.


14. Secreto en la montaña (Brokeback mountain) (05)
Dir. Ang Lee
Una vida de hipocresía y disimulo para una pareja de vaqueros gays insertos en la conservadora sociedad gabacha del Oeste. Un amor imposible domando por las convenciones sociales. El director traspone clichés para acercarse con veracidad al drama humano.

15. 4 Meses, 3 semanas y 2 días (07)
Dir. Cristian Mungiu
Filme crítico de la sociedad comunista –en este caso, Rumanía bajo Ceausescu–. La hipocresía de una moral oficial que dista mucho de empatar con la realidad social. Una joven quiere abortar y para hacerlo, deberá bregar con las miserias –más espirituales que físicas– de todo aquello que la rodea. La película, de lenguaje visual directo, se pasea por el infierno, pero lo hace desde el lado de la compasión.

Nota: De mi columna Las posiblidades del odio de Milenio Hidalgo (03/01/10)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rock mexicano: 12 discos de la década (2000-2009)


Siempre polémico y convulso, al rock nuestro de cada día hay quien lo considera de segunda o como un “rockcito”, aunque en otras latitudes del continente lo señalen como el país en boga. Cuenta con una endeble infraestructura y escaso apoyo de los medios. Gracias a las nuevas generaciones y sus hábitos de consumo y gustos, el rock hecho en casa levantó la cabeza, y pese a los pesares nos entrega una docena respetable y virtuosa.
Cuatro Caminos (03)
Café Tacuba
El impacto y la notoriedad de una canción como “Eres” resulta decisivo, pero además está conformado por otros buenos temas. Muestra al grupo en total madurez creativa y con un sonido siempre innovador. Suena mexicano e internacional a la vez. ¿Quién puede argumentar en contra de nuestra mejor banda?
Kinky (01)
Kinky
Un grupo enteramente cosmopolita que metía en una licuadora sonidos latinos, funk, música disco, electrónica y rock. De repente podía sonar un guitarrón norteño y luego una secuencia house o instrucciones de una lección de baile. Esta excitante combinación corrió como reguero de pólvora en el panorama internacional (incluso fueron fichados por un sello extranjero). Un disco vibrante que aun no deja de emocionar.
Tijuana sessions vol. 1(01)
Nortec
Recomendado por gente de la talla del manager de U2 y Bill Gates. Sonó en ferias mundiales y fue tocado en directo por casi todo el mundo. La ópera prima del colectivo norteño puso a su ciudad y a México en el mapa de la música de vanguardia. ¿Sonidos de banda combinados con electrónica avanzada?, ¿Puede existir una mezcla más delirante?


Memo Rex Commander y el corazón atómico de la vía láctea (06)
Zoe
Ejemplo de tenacidad y persistencia. Una banda que inicialmente las disqueras no querían, se convierte en un fenómeno de masas con el relevo generacional. Quizá su propuesta no sea tan peculiar en el concierto internacional, pero en nuestra escena su calidad compositiva y dominio técnico son sobresalientes. “No me destruyas” aboga mucho en su favor.
MTV Unplugged (08)
Julieta Venegas
Arreglos de gran finura y elegancia, realizados por músicos prestigiados como Gustavo Santaolalla y Jacques Morelenbaum. Una orquesta de 15 músicos (incluidos Natalia Lafourcade y Cecilia Bastida). La Venegas es capaz de acercarse a distintos ritmos y adaptar su muy buen repertorio. Por si fuera poco, dos divas hacen duetos: la brasileña Marisa Monte y la españolísima Mala Rodríguez, además de Juan Son. Musicalmente es una lección de gran altura.
Sufro sufro sufro (03)
San Pascualito Rey
Una banda interesada en retomar la estética de las rancheras y los boleros de arrabal para juntarlos con el rock. Generan gran tensión dramática en sus canciones, que poseen el agregado de letras de gran belleza y calidad casi poética. Son energéticos, llegadores, pasionales y algo obscuros, ¿se debe pedir más a un grupo?
La última noche del mundo (03)
Austin tv
Eran casi unos niños cuando editaron su primer lp, pero en cuanto a ideas sorprendieron a propios y extraños. Elaborando una música completamente instrumental, en que la voz sólo aparecía en sampleos de viejas películas. Emocionales hasta la médula; poseedores de una cuidada imagen mediante variados disfraces. Sonaban frescos y únicos en nuestro contexto. Su debut estaba lleno de esperanza y maravilla.


Bestia (09)
Hello Seahorse
Sapiencia al momento de recurrir al pop y la electrónica. Actitud de cierta timidez y espontaneidad (¿espíritu indie será eso?). Las nuevas generaciones asimilando las influencias de un mundo que cada vez tienen más cerca de su mano. Canciones que brillan como el sol y que comenzaron un garaje y que luego llegaron a los premios Grammy.
Música Moderna (02)
Sussie 4
Un dueto tapatío que logró coadyuvar el arsenal de ritmos latinos con su onda housera y hacer de su propuesta toda una alegoría del hedonismo más fiestero. Se trató del proyecto más logrado del colectivo Nopal beat, que haciendo honor a su nombre, agregaron ese tinte sabrosón a la expresión tecno. Memorable es su suite tropical.
Sweet & sour, hot y spicy (04)
Ely Guerra
Al rock le hace falta sensualidad, elegancia y glamour; todo ello se lo da Ely, pero le agrega su interés por generar un brebaje de pop que provenga de diversas raíces. Sus toques jazzy, pinceladas electrónicas y hasta lo calador de algunas baladas. “Mi playa” –compuesta con Meme Tacubo- es un monumento de engrandece al álbum. Un trabajo para paladearse.

Pop Street Sound (02)
Wakal
Un creador avezado en las técnicas y recursos de la electrónica vagando por el centro histórico del DF armando con una grabadora. Luego construye un estudio en una azotea y procesa sus hallazgos. La locura y exuberancia de la gran Tenochtitlán convertida en tecno bailable. Francia se rindió ante está rara belleza. Sin duda, la parte visionaria de esta historia.


Atemahawke (07)
Porter
Desde Guadalajara llegó una banda, lastimosamente efímera, con gran soltura para recurrir a la psicodelia y el surrealismo casual. Crearon una brumosa maraña en la que cabían todo tipo de influencias, ya fueran folk, sonidos etéreos y un pop mutante de reciente cuño. Excelente presencia escénica potenciaba a Porter, que en cuanto a composición no conoció limitante alguna al momento de concebir estas piezas bizarras pero contagiosas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Dub Colossus: Etiopia futura en el presente


Nick Page, conocido como Count Dubulah mientras formó parte de Transglobal Underground, y luego miembro de Temple of Sound, ha sido un explorador y manipulador incansable de músicas de raíz (principalmente africanas y orientales) a las que lleva al territorio electrónico.
Con la intención de incentivar el surgimiento de un sonido contemporáneo de Etiopia, realizó varios viajes a su capital para interactuar con los músicos tradicionales Azamari e ir de lo ancestral al etio-jazz y otros ritmos como el dub y el reggae. En marzo del 2008 se invitó a un grupo de destacados intérpretes locales para que viajaran a Inglaterra para grabar en los legendarios estudios Real World.
El talento africano da su carácter distintivo al disco, ahí están la cantante Sintayehu 'Mimi' Zenebe (conocida como la Edith Piaf etíope y propietaria del Doku Club, lugar de culto de la música Azmari, enclavado en Addis), el maestro saxofonista Feleke Hailu (director de la Yared Music School), Teremag Weretow, dueña de una voz de registro lastimero e intérprete del messenqo (violín de una sola cuerda) y Tsedenia Gebremarkos, una cantante de excepción.
Un viaje iniciático por una tradición milenaria que se mantiene viva en el presente y sabe utilizar sus recursos y herramientas.
Dub Colossus
In a town called Addis
Real world, 09