domingo, 18 de octubre de 2009

Wild beast: la inglaterra rural también rockea


La importancia de disquera les abre positivamente el panorama y en consecuencia el sello no firmaría a cualquiera. Esta peculiar banda originaria de un poblado pequeño (Kendal) se ha movido a Leeds para tener mayor presencia y vaya que lo consigue. La BBC los está apoyando con fuerza, ya que su poderoso sonido no parece provenir de una banda emergente.

Guitarras procesadas y programaciones intensas acompañan a un cantante de registro muy agudo cantando en falsete (una rareza parecida a lo que hace el cantante de Miranda, pero de alto nivel). Letras muy trabajadas surgen de una banda de imagen silvestre y calmada, -otra peculiaridad-. “Hooting & Howling” y “The fun powder plot” nos mantendrán hablando del segundo disco de estas bestias salvajes que combinan sofisticación con animalidad.

Wild Beasts
Two dancers
Domino, 09

sábado, 17 de octubre de 2009

Conversando con Bernardo Fernández, Bef



  • A propósito de Ojos de Lagarto

En ocasiones la reflexión y el análisis ameritan un sentido unidireccional; requieren de un periodista solitario cavilando y poniendo a disposición de los lectores sus hallazgos. Pero en muchos otros momentos, el aprendizaje surge a través del diálogo. Es la conversación una fuente inagotable de conocimiento que permite crecer a quien escucha y posteriormente también a quien se entera de dicho intercambio.
Es por ello que comparto una parte de la charla con un espléndido y muy joven escritor, cuyo reconocimiento pleno se ha dado incluso con más fuerza fuera de México. Bernardo Fernández, Bef, (D.F., 1972) es autor de la celebrada novela Tiempo de Alacranes y por Gel Azul ha obtenido el Premio Ignotus. Es un experto también en libros para niños (Cuentos de Hadas para conejos, Vacaciones en Marte) y un dibujante de comics de talla internacional.
Su nueva novela, Ojos de lagarto (Planeta, 09) nos reconcilia con las grandes sagas de aventuras, homenajea la escuela clásica al tiempo que especula sobre la posible existencia de los dragones y su casi extinción en Mexicali. La obra además aborda la migración de orientales a nuestro país; la llamada cuarta raíz, que poco o nada se consigna en nuestra literatura.
En muchas ocasiones los escritores se ven seducidos por una parte por la vanguardia, por los autores punta de lanza, pero también suelen citar como fuente de inspiración a los clásicos, al canon inapelable, pero aquí siento que hay un homenaje a escritores inmensos que son poco apreciados, del tipo de Mark Twain, Verne, pero sobre todo Emilio Salgari. Escritores de esas grandes novelas de aventuras que al ser abrazadas por el gran público fueron mal vistas por la crítica exquisita, ¿coincides con esta apreciación?
Claro. Por alguna razón que desconozco el género de la aventura es poco frecuentado por nuestras letras. Destacan en ese rubro Pablo Soler Frost e Ignacio Padilla. Creo que lo que sucede con nuestro canon literario, solemne y pedorro, es que si es amena o divertida, lo considera automáticamente subliteratura. Ni modo. (Y desde luego, la apreciación es correcta: mucho me robé de Twain, Joseph Conrad y especialmente de Salgari. De hecho, me robé cínicamente un par de personajes de Las tribulaciones de un chino en China, de Verne).

En el Post scriptum del libro cuentas acerca de algunas de las investigaciones que realizaste para la novela, sin que por ello tenga un carácter histórico, pero no indicas si buscaste también material sobre la historia de los dragones como tal.
Eché mano de un par de libros sobre dragones. Especialmente uno llamado Dragons and Unicorns, a Natural History, especie de falsa monografía escrita por Paul Johnsgard, un ornitólogo que al alimón con su hija de trece años escribió este tratado naturalista que es una delicia por lo conciso. De otro modo me hubiera perdido en la vastísima bibliografía que hay sobre el tema.
¿Le debía la literatura mexicana una buena obra a la migración de orientales, a perfilar una historia escasamente contada?
Sí, no hay muchas voces que hablen de esta cuarta raíz. La migración oriental tiene más de cien años y muy poco se ha hablado de ella. Tengo cercanía personal con la comunidad japonesa-mexicana y ello me dio la materia prima para escribir mi novela El esturendo del silencio incluida en mi libro Gel azul. Ahora se la debo a los chinos. Curioso que haya pocos escritores orientales-mexicanos. Sólo puedo pensar de momento en el poeta Óscar Wong (cuyo trabajo no me es familiar).
¿Será esta la novela que habrá de llevarte hacía un público más amplio, no sólo los consumidores de fantasía y ciencia ficción?
Curioso que lo señales. Quise que no dijera por ningún lado que es una novela de subgénero. Ni siquiera aparece la palabra “dragón” en la cuarta de forros. Sí, es parte de esa estrategia. Después de años de militar en los subgéneros ahora estoy por romper las fronteras de los ghettos literarios.
Encuentro cierta semejanza en la estructura de Ojos de lagarto con alguna de las grandes novelas de Paco Ignacio Taibo II, ¿te influyó de alguna manera este autor en la construcción de la novela? Incluso el manejo del leguaje popular es coincidente.
Hum, no especialmente, aunque desde luego tengo una deuda con el gran jefe PIT II (toda mi generación la tiene, aunque renieguen de él). En realidad pensaba en la estructura de Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, que es una novela por la que tengo una gran devoción. Desde luego, estoy a años luz de escribir una obra tan ambiciosa.


¿Imaginas en algún momento que alguna de tus obras se convierta en película?
Las pienso más en términos de cómics. Pero me encantaría, claro. Creo que por ser pensadas como historietas suelen tener gran vocación visual. Sería lindo.

sábado, 10 de octubre de 2009

Parade y la Fortaleza de la soledad


Sería una verdadera lástima que el vínculo perdido entre la música española y los escuchas mexicanos siguiera extendiéndose e hiciera que esta pequeña maravilla pasara desapercibida.

El quinto disco de Antonio Galváñ, nativo de Murcia, es una obra casi conceptual con canciones que saben adaptarse a los arreglos sinfónicos y detalles electrónicos sin perder el brillo del pop más esplendente. En los tiempos que corren ya casi es inusual hallar un disco con por lo menos 4 temas enormes y este los tiene, comenzando por el que le da nombre y que habla de la tristeza que llega a embargar a Superman hasta obligarlo a huir a su refugio; luego esta la pieza que abre, dedicada el científico Stephen Hawking y que lo ubica flotando en el espacio; siguiendo este tipo de asuntos se encuentra “El astrónomo melancólico”, para abordar luego un surrealista paisaje entorno a Dylan y un aerolito.

En el complemento hay una saga llamada Rainbows Avenue que nos remite al rock argentino al estilo Charly García y una versión de los Carpenters. Parade ha hecho un opus espacial que nace desde la comodidad de la alcoba, donde comienzan los grandes viajes. Notable y delicioso.

Parade
La fortaleza de la soledad
Jabalina, 09

lunes, 5 de octubre de 2009

Nocturno sin la negra


La noche que te fuiste, negra,
nos faltaron las fuerzas
y si en Buenos Aires no estabas sola,
acá me arrastraba un dolor huérfano.

Ni siquiera era consuelo saber que la memoria ardería para siempre,
y que tu voz de roble
no se callaría nunca –ni en ciudades y pampas-,
allí donde lo injusto todavía se niega a desaparecer.

Muchas veces dijiste que la vida es una hoguera,
y hoy siento ganas de encenderme
entre piras de frases que queman al mencionar tu nombre,
a mitad de la noche más negra que otras noches,
una inmensidad en que casi se nos olvida
cantar tu canción sobre el deseo infinito
y así –tal vez- no acabarás jamás de dejarnos.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Cuando el amor no salva, la música es un refugio


Kyp Malone (Tv on the radio) presenta su primer disco Rain Machine.

Una canción que lleva por titulo “Love won´t save you” anticipa mucho de su esencia; establece de entrada su naturaleza poco complaciente: quizá ni la fuerza más grande del mundo podrá salvarte. Y entonces aparece pletórica la voz, que es lo que apuntala el debut solista de Kyp Malone, guitarra y canto en uno de los colectivos musicales más importantes del rock contemporáneo: Tv on the Radio.

Ya nos estábamos acostumbrando a que Dave Sitek, el único blanco en la banda de Brooklyn, acaparara las planas, produciendo a Scarlet Johannson, colaborando con los Yeah Yeah Yeahs, entre otras muchas iniciativas. El resto de los miembros permanecían agazapados y guardando un perfil más bajo. Tras una gira importante por los escenarios más influyentes del planeta se veía venir un periodo de descanso, un año sabático para que los integrantes tomaran oxígeno. Pero tanto talento no podía permanecer inerte.

Una voz potente, flexible y de tan amplios registros –de graves cavernosos al falsete- debía de ser usada para mostrar la manera en que su dueño comprende las cosas y las transforma en música. Y si alguien tenía duda de la aportación de cada persona a la banda, ahora es posible apreciar cuanto del sello personal de Malone había en Tv. Es posible subrayar en que medida era y es “su banda”, pues más allá de la maraña de efectos eléctricos que aporta el hombre pálido de las gafas, aquí se aprecia la misma esencia de las canciones, que abrevan de distintos afluentes de la negritud. Es música con alma y sentimiento, que puede casi cabalgar sola como “Love won´t save you” o guarecerse en la potencia completa del rock, que en “Give Blood” es todo ritmo y furia.

Kip había venido componiendo con o sin grupo, incluso llegó a presentarse como Black Lights, pero existía otra agrupación similar y lo dejó. Al momento de concebir su material como un álbum, visualizó su nombre impreso en afiches y camisetas y no le gustó, así surgió la Máquina de lluvia.

Esta primera entrega, editada por Anti (sello también establecido en Nueva York), se sostiene en la interpretación, en esos juegos vocales. Ian Brennan se encargó de un acabado de producción discreto pero efectivo, que fuera agregando los instrumentos necesarios para mantener distancia con la jungla sonora entre la que está acostumbrado a cantar, para evidenciarlo basta con escuchar “Smiling black faces”.
El fondo de campanas va apareciendo paulatinamente, junto al resto de la base rítmica, para apoyar la línea de voz. Para la guitarra se reserva un preciso punteo.

Con estas 11 canciones, Kyp pretendía conducir al escucha por una experiencia placentera, que es: “el reflejo de una variedad de emociones y situaciones reales e imaginarias, algo de ritmo y algo de rima”.


El músico toma una pequeña piedra, la rueda en la nieve y cuando se da cuenta ya creó una enorme bola que en cualquier momento deja caer. Lo que comienza como una música de evocaciones ancestrales va lentamente sublimando su naturaleza y se hace otra cosa distinta, como en “Driftwood heart”.

Con Tv on the Radio aparcados durante un año, Kyp Malone nos ofrece buen alimento para el alma, tenemos con nosotros a un músico hábil, capaz de trasformar al soul y al bluegrass, de darles un nuevo rostro. No hubiera bastado toda su capacidad técnica si no se tratará de un hombre que habla con honestidad. Si es verdad que el amor no podrá salvarnos, al menos tendremos la música como un refugio viable y hasta cierto punto seguro.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Museo Vivo o de cuando la plástica detona la poesía


A los poetas les suele atraer el reto de trastocar las estructuras tradicionales y hallar, además, fuentes diversas que provoquen el momento creativo. En este sentido es interesante el primer libro de Ordoñez (Toluca, 1981), que parte de su pasión por las artes plásticas para enfrentar la escritura. Aprecia ciertas obras que le provocan escribir poemas que no pretenden ser la fiel transpolación de la pieza sino un pretexto para construirse y decontruirse a sí mismo a través del lenguaje.
46 obras, procedentes de épocas y corrientes distantes, detonan el surgimiento de los versos, que han de ser tan polimorfos para resignificar universos disímbolos como los de El Bosco, Damien Hirst, Francis Bacon, Giorgio de Chirico, Robert Motherwell o Paul Klee. La imagen es la célula madre pero luego viene el corpus amasado por el escritor.
La lectura de este libro se convierte en una experiencia viva por un museo orgánico y el escritor un ente que teclea trasmutando instantes precisos, como en Lucky Lulu Blonde: “La artillería alemana se aproxima y aquí arde algo, pero no es un astro ni tu ojos, Lulu, es un cigarrillo entre dedos engarrotados”. Los poetas emergentes libran con valor sus batallas; al menos esa es una buena señal.
Museo Vivo
Saúl Ordoñez
Fondo Editorial Tierra Adentro, 09

jueves, 17 de septiembre de 2009

La elegancia callejera de Speech Debelle



  • Ganadora del Mercury Prize 09


Es importante constatar que existen concursos en los que los jurados se toman muy en serio su papel y analizan a conciencia el material. Esta semi desconocida rapera de South London ha dejado con las ganas a figuras tan vigentes como Bat for Lashes, The Horrors, La roux o Kasabian, entre otros, y se ha alzado con el influyente premio Mercury que se entrega en el Reino Unido.
Y es que el debut de esta cantante con una convulsa biografía vinculada a la vida callejera es un disco que se desmarca de la mayoría del hip hop existente por su elegancia, cuidadosos arreglos, coqueteos jazzy e impecable producción. Aquí no hay estruendo y gritoneo para sacar la rabia sino estilo interpretativo, contención y buen sentido musical.
Mucha sincopa, sentimientos desgarrados, guitarras acústicas y honestidad, al que si debo encontrar una liga es con The Streets por ese toque tan british. Un brillante ejercicio en pos de la reconciliación (consigo misma, su oficio y su familia). Aquí los golpes de la existencia son convertidos en buenas líneas que le dan una nota alta a la faceta menos recurrente del hip hop.

Speech Debelle
Speech Theraphy
Ninja Tune, 09